La primera vez que fui de putas fue después de cumplir 18 años, trabajé durante un verano para pagarme el año de estudios en la universidad y como gané una considerable cantidad de dinero decidí en ir a ver que era eso.
Por entonces se iba a los “puticlubs” muy diferentes que ahora, eso de los clubs de alterne, Naig-club y distintas acepciones modernas no existía. Entré a un “puticlub” de Valencia el día después de realizar la matricula en la UPV. Era un sitio oscuro y misterioso. Las luces rojas y un ambiente cargado de humo era lo que encontré, me acerque a la barra del y allí había varias chicas vertidas con trajes largos y muy diferentes de las de ahora que no llevan casi nada de ropa.
El cambio es sustancial y desde entonces no he dejado de ir, siempre en busca de algo de amor mercenario en los momentos difíciles y de relax en los momentos tensos y el nivel de las chicas siempre lo ha marcado mi situación económica.
He dejado de frecuentar los clubs y he pasado a pisos y contactos con scorts independientes.
El motivo de abandonar los clubs no es otro que el trato a los clientes y relato mi última experiencia:
Normalmente iba un par de veces al mes a un club que me gustaba, parecía una discoteca con chicas jóvenes y bastante atractivas. Me gustaba ir tomar una copa y si alguna chica me apetecía pues entraba en tema. Hasta ahí bien, pero poco a poco el número de chicas creció y cuando antes tomabas tu copa y no te presionaban en exceso, cada vez las chicas presionaban más y llegando a agobiar un poco. El colmo fue cuando un día de tantos entré y casi en la puerta se acerco una chica muy joven con cara de “ángel” y nada más acercarse me dijo –“vamos arriba y me la clavas”- ni que fuera carpintero.
Desde entonces deje de frecuentar esos ambientes. Ahora tengo varias chicas a las que frecuento y dependiendo del dinero y el servicio que me apetezca voy en busca de una u otra. [/b]



